Sigue la carrera… pero ahora empieza a tomar tintes más oscuros
La carrera por la IA generativa se está haciendo cada vez más fuerte. Ya tratamos en este post la baja de precios de hasta un 90% e incluso la oferta de servicios que ya se ofrecen de manera gratuita. Pero esta semana se dio un paso más: Sora, de Open AI, fue liberado para que cualquier persona lo descargue y cree su propio contenido de una calidad altísima. Pero la pregunta es… ¿por qué crear una herramienta poderosísima y luego liberarla de manera gratuita?
Para responder esto tenemos que entender un poco la carrera en la que están los de Silicon Valley. Vamos a repasarla.
Desde hace varios meses se ha desatado una competencia feroz entre las empresas de IA generativa por convertirse en el nuevo Google, Facebook o WhatsApp; entendidos éstos como el producto que más personas usan y consumen a diario. Básicamente, ya no solo compiten por potencia o capacidad del modelo, sino por algo más importante: los usuarios. Hace rato se dieron cuenta de que la moneda de cambio son las personas; quien logre que la mayor cantidad de la población mundial lo elija, se convertirá en el dueño absoluto de esa inmensa masa de datos.
Dentro de esa carrera, OpenAI era el líder indiscutido por haber sido el primero en liberar su modelo para que todos lo usemos: Chat GPT. Pero algo que parecía totalmente dado por hecho fue destruido por otro gigante: Alphabet (recordemos, los dueños de Google). Los de Google venían corriendo desde atrás; incluso tuvieron un fiasco en su momento con el ya extinto Bard (sí, parece que pasó hace miles de años, pero fue hace solo un par). Pero hoy se reinventaron. En su momento lanzaron lo que hasta hoy es el mejor editor de imágenes existente: Nano Banana. Con él lograron meterse en la pelea y destruir al hoy casi extinto DALL-E de OpenAI. Seamos sinceros: varios de nosotros íbamos a Gemini para generar imágenes con Nano Banana y luego volvíamos a ChatGPT para los textos y otras actividades.
Pero, y siempre hay un pero, los de Google no se quedaron atrás y lanzaron VEO, y al día de hoy VEO 3.1, el generador de videos más potente de la historia; incluso ahora con diálogos y sonidos hiperrealistas. Esta herramienta se convirtió en una factoría de fake news y en la delicia de las generaciones de adultos mayores que no pueden creer la cantidad de cosas que pueden hacer los gatitos actualmente. Luego, Google lanzó el LLM más potente de la historia: Gemini 3. Con esto, sacó del trono a ChatGPT.
OpenAI está casi herida de muerte. Incluso se encuentra bastante complicada por estar comprometida con inversiones por millones de dólares que había prometido invertir siempre y cuando el flujo de usuarios se mantuviera constante. Pero, chan… Google le pateó el tablero y el flujo de usuarios está migrando.
Hasta aquí, ahora hagamos una pausa. En esta carrera por los usuarios nos olvidamos de un grande; un gigante dormido que quizás dé el batacazo como en su momento lo hizo Google: Meta. Hace rato que Zuckerberg ve desde atrás cómo va la carrera de la IA sin poder meterse en la pelea con su modelo de lenguaje, que hoy es uno de los peores. Ni siquiera le sirvió estar metido de manera obligatoria y totalmente intrusiva dentro de Facebook, Instagram o WhatsApp; nada de esto bastó para retener a los usuarios, que simplemente no lo usan. ¿Qué hizo entonces Mark? Lo que mejor sabe hacer: redes sociales. Casi sin noticias ni pompas, lanzó la app Meta AI. Así, sin mucho más que decir. Tranquilito. Cuando ingresas en esa app, lo que tenés es un generador de videos muy bueno; casi, casi a la altura de VEO 3. Pero ¿cuál es la gracia entonces? Que tiene el formato de reels y el scrolleo de TikTok e Instagram. Una red social ilimitada y sin límites.
PUM, piñón a los grandes. En tu cara Google, en tu cara OpenAI.
¿Pero qué significa esto? Básicamente, es una red social con contenido infinito que no necesita creadores. Entonces, tenés el contenido que se te ocurra imaginar, gratis y en abundancia. Las redes sociales antes necesitaban creadores para cumplir sus metas, hoy ya no (adiós a la carrera de influencer, pónganse a estudiar chicos.).
Entonces, siguiendo con la premisa anterior… ¿qué pasó con OpenAI? Si vas a copiar, copia de los mejores, dicen. Agarró su poderoso Sora 2, le puso un iconito, lo metió en una app como pudo y lo lanzó gratis para todo el mundo hace un par de días. Objetivo final: convertirse en la red social de IA generativa con más usuarios.
Lo que estamos viendo es muy poderoso. Son las compañías de IA compitiendo y migrando hacia el terreno de las redes sociales para, a fines prácticos, tenernos a todos embobados viendo su aplicación todo el tiempo. Ya ni siquiera hace falta que chat gpt nos ayude a trabajar mejor, solamente que cree los mejores videítos fake que nos mantengan pegados en la pantalla.
El tema aquí ya es cuestión de ciudadanía digital. ¿Qué vamos a hacer con la nueva premisa de que ya todo lo que ves puede no ser verdad? Si tenemos problemas con las redes sociales actuales, ¿qué va a pasar ahora que ya ni siquiera tienen que ser realidad los videos que vemos? ¿Qué va a pasar con la cantidad industrial de contenido basura que está volcándose a diestra y siniestra? ¿Cómo enseñamos a las nuevas generaciones pensamiento crítico para surfear esta ola que nos está por llevar puestos a todos?
La suerte está echada. Veremos hasta dónde llegamos.