Pensamiento computacional, la base del futuro.
En medio de la escalada tecnológica liderada por los LLM y la inteligencia artificial generativa, aparece una pregunta inevitable: ¿qué deberíamos estar enseñándoles hoy a los chicos para el mundo que viene? Y, casi siempre, la primera respuesta suele ser un error: más tecnología, más dispositivos, más pantallas.
Confundir el desarrollo de capacidades con el uso de un dispositivo es uno de los problemas centrales de esta época. La incorporación de pantallas en las infancias ya está ampliamente estudiada, y las recomendaciones son claras: uso mínimo, casi nulo, en las primeras etapas y una incorporación muy gradual recién cerca de la adolescencia.
Ahí aparece la tensión. Por un lado, el futuro nos exige preparar a las nuevas generaciones para interactuar con tecnología de forma permanente. Por el otro, sabemos que la exposición temprana a dispositivos puede ser nociva. Entonces, ¿qué hacemos?
La respuesta no está en los dispositivos. Está en el pensamiento computacional.
Pero acá conviene frenar un segundo. Pensamiento computacional no es enseñar a programar, no es aprender a prender una computadora, no es repartir tablets. No, no y no.
Aunque suene futurista, el pensamiento computacional puede desarrollarse de forma totalmente analógica. De hecho, muchos de nosotros incorporamos estas habilidades en la infancia sin saberlo, incluso criados por padres que no tenían ninguna relación con la tecnología digital.
Pensamiento computacional es, en esencia, un conjunto de habilidades humanas básicas: la capacidad de abstraer, de ordenar, de reconocer patrones y de resolver problemas. Así de simple.
Veamos algunos ejemplos de desarrollo de pensamiento computacional en niños. Para niños pequeños, podemos incentivarlos a jugar con bloques de diferentes formas y figuras. Les podemos enseñar a agruparlos por tamaño, por color o por forma y podemos armar diferentes estructuras. De esta manera los niños se abstraen, se ordenan, reconocen patrones y resuelven un problema. Pensamiento Computacional.
En niños ya mayores, un poco antes de la adolescencia podemos jugar con ellos a las cartas. Un ejemplo muy interesante es el del juego del Chinchón, con baraja española o Rummy con baraja francesa. Los niños deben agrupar números y palos, seguir turnos, pensar una estrategia en base se van modificando las variables del juego y lograr un resultado final (por ejemplo, una escalera). Eso también es abstraerse, ordenarse, reconocer y solucionar. Otra vez pensamiento computacional.
Como vemos, aunque suene super tecnológico, podemos desarrollar las bases del pensamiento computacional con pequeñas acciones analógicas. Esto nos permitirá tener los cimientos cognitivos fuertes para la futura incorporación de dispositivos y herramientas.
Ese es el verdadero camino. Desarrollar estas habilidades en las infancias no solo prepara para usar tecnología en el futuro, sino que construye bases sólidas de metacognición y pensamiento crítico. Capacidades que no dependen de ningún dispositivo y que van a ser claves para enfrentar el mundo que se viene, con o sin inteligencia artificial.
Recién en etapas más avanzadas tiene sentido incorporar la programación, y hacerlo con herramientas sencillas, accesibles, pensadas como un medio y no como un fin. Primero el pensamiento, después el código. Primero aprender a resolver problemas, luego aprender a decirle a una máquina qué hacer.
Porque el futuro que les espera a nuestros niños es incierto. No sabemos qué tipo de computadoras o dispositivos usarán en su vida adulta. No sabemos qué aplicaciones, plataformas o herramientas existirán. Tampoco qué lenguajes de programación se usarán dentro de unos años, ni siquiera si seguirán existiendo como los conocemos hoy. Básicamente no sabemos nada del futuro que les espera.
Lo único verdaderamente transferible, lo único que no queda obsoleto, es la capacidad de analizar un problema, abstraerse, buscar una solución y llevarla a la práctica.
En otras palabras: pensamiento computacional. Eso es lo que podemos y debemos enseñar. Todo lo demás va a cambiar.